Y todo por aprovechado. Yo sólo le di una patada en la oreja izquierda, pero el Gordo insiste en que la patada se la di en la derecha. Sigo en la maldita incertidumbre, mañana es domingo, el día en que veo al Gordo.
Y todo por aprovechar el momento, la situación, el desquite. Por eso el pinche Gordo me quiere matar, por manchado- yo, no él.
Aunque hace unos días escuché (todavía poseo ese sentido) que me quería, al menos, cortar las dos orejas (como si yo fuera un bravo toro de lidia, que de bravo no tengo nada), además de que quería disparar su calibre 45 a medio centímetro de mi oreja, y que, por azares del destino o por pura y mera casualidad la bala se desviara ese medio centímetro, no sería culpa del Gordo, sino mía... eso escuche, que todavía lo hago, insisto.
Maldita ley del talión, ojo por ojo, oreja por oreja. Pero suplico, yo lo patee en la izquierda, y, que yo sepa, por ese hoyo carnoso todavía puede escuchar.
Y todo por ser un maldito aprovechado. Si tan sólo le hubiera pateado el costado o una pierna yo estaría sufriendo una costilla rota o un moretón, no una mutilación auricular.
El momento... en el momento uno no piensa las cosas. Pero es que el pinche Gordo es tan buen jefe, de esos que todo lo perdona. Incluso es llevado y aguanta la burla con el grupo. Los apodos no le molestan ni los golpes de cuates. Pero ese día... ese día.
Ese día el Gordo, nuestro jefe, tuvo la mala fortuna de contar un mal chiste, situación que un pinche resentido del grupo (y no fui yo, aclaro) aprovechó para gritar: “Pamba por pendejo”.
Ese día que escuché cómo su oído izquierdo tronó como cuando aplastas un alacrán con la planta de la bota... ¿o sería su oído derecho el que escuché?
Carlos Martín, El Director
El sordo
lunes, 23 de marzo de 2009 | Publicado por Rich en 3:08 p. m. 4 comentarios
Etiquetas: "un día en el diario de"
Entre Trincheras
Adorada Marlene:
Te conocí una noche a bordo de ese Crucero era 1934 los números y el azar jugaron concretamente en un coqueteo caprichoso, recíproco y creo que me he enfermado de escribirte tanto. Contigo he aprendido que las historias de amor son un temporal a destiempo, ocasiona que se formen rejas en las niñas de los ojos, cada pequeña historia de amor que se cierra es como un abanico donde la pasión que no se sincroniza nos puede llenar de miedos e inseguridades al unísono.
Creo que en todos estos días he llegado a tocar fondo, soy como ese suicida fracasado del cuál se mofan pues mejor se sale del agua porque se da cuenta que esta muy fría.
Es como un naufragio inconcluso y muchas veces te deja nadando en el propio llanto...
Los dos hemos atravesado momentos de lo más amargos, y no me refiero únicamente a la guerra. Las guerras son lo de menos. Pero la vida, en general, es la parte más dura. Cuando piensas en mí, y yo en ti ¿crees que habremos desafiado al tiempo y al espacio?
ese mismo tiempo y ese mismo espacio que nos ha mantenido separados, pero tan unidos a la vez, intentando doblegarme (hablo por mi) sin conseguirlo, sin poder ni tan siquiera acercarse a nuestras mentes para borrar los recuerdos.
Cuando veas un rayo de sol distinto del resto, que se retuerce por entre la persiana de tu habitación para acariciar tu rostro o simplemente se cuela y roza tus manos....entonces piensa en mí cuando veas la lluvia torrencial o mansa que es apenas perceptible por los poros de tu piel....ese olor a tierra mojada, el canto de los pajaros justo al amanecer... piensa en mi un poco, quizá asi no estaremos tan lejos el uno del otro, justo del otro lado yo estaré haciendo lo mismo.
Apuesto que te estás poniendo tan hermosa que tendrán que sacar fotografías de tu pasaporte de 9 pies de altura. ¿Qué es lo que realmente quieres hacer en tu vida? ¿Romper el corazón de todos por una moneda de diez centavos? Siempre podrías romper el mío por una de cinco centavos y yo pondría la moneda.
Hasta en contra mía soy el mejor, a veces por momentos podría sentir que no puedo escribir más pero me reprimo ese mal edicto y continuo tan solo por esto que siento y que ahora mismo redacto.
Al otro lado del Río y la sombra de los árboles.
Ernest Hemingway
sábado, 21 de marzo de 2009 | Publicado por Rich en 3:00 a. m. 12 comentarios
Etiquetas: "un día en el diario de", Jolie
El final del camino.
¡Torcida como un pretzel! Así viene a acabar mi vida, una vida que debió haber sido mejor. Estaba destinada a ser una figura de autoridad. Lo mío no era un sugerencia, era una palabra de autoridad ¡una orden! Pero siempre fui ignorada, siempre, a pesar de ser prominente y brillante, fui ignorada ¡hasta llegue a pensar que era invisible!
“Me has visto ¡Detente!”, “Vamos, obedéceme, ¡es la ley!”, “¡Ufff! ¡Qué cerca estuvo! Tanto riesgo, tanto peligro ¡y todo por ignorarme!” Cuántas veces habré dicho esas palabras, esas cortas frases, pero a nadie le importó, nunca, ni uno sólo me escuchó.
Cuando primero llegué tenía grandes esperanzas, después de todo mi presencia no era únicamente importante ¡era urgente! Al principio pensé que por ser una extraña en ese sitio la gente no me notaba del todo y, además, los hombres, animales de costumbres al fin, cruzaban frente a mi, pero automáticamente venían ya viendo hacia al otro lado. –“Ya me empiezan o notar”– Pensé, –“pronto todos me obedecerán y todo será más sencillo, ¡más seguro!”– Pero nunca sucedió, estoy segura que me veían y aún así elegían ignorarme. Me comencé a volver indiferente, –“aquí estoy, obedéceme o ignórame, ¡me da igual!”– O quise pensar que me daba igual, pero la situación terminó por sumirme en la depresión.
Una vez, una única vez me sentí medianamente útil. Un grupo de adolescentes armados con una lata de pintura en aerosol me convirtieron en su lienzo. Un garabato extraño cuyo significado no comprendía ocultaba ahora esa importante palabra. Por algún tiempo el hecho me dio un sentimiento de propósito, no era para lo que estaba ahí, pero esos adolescentes se veían tan satisfechos con su obra que, por algún tiempo, sentí que era útil, que de algo servía.
Con el pasar de las semanas el sentimiento se esfumó y empecé a deprimirme de nuevo. Intenté incluso de engañarme, –“Lo que pasa”–, me repetía a mi misma, –“es que ese raro garabato oculta mi cara y nadie entiende lo que les digo.”– ¡No funcionó! El garabato estaba ahí, cierto, pero también mis ocho lados, ¡no puedo engañarme! Soy tan universal que no necesitan leerme para saber que estoy aquí, me ven ¡y eligen ignorarme!
Mis esperanzas se renovaron cuando, después de un par de meses llegó la cuadrilla de construcción, que con una estopa empapada en solvente removió aquel graffiti; nuevas esperanzas que duraron no más de medio día, de nuevo era brillante, de nuevo me leía claramente ¡de nuevo me ignoraba la gente!
Transcurrió el tiempo, no se cuánto, ¡mucho! Ya nada me importaba, me acostumbré a ser irrelevante. Ocupaba mi tiempo viendo al sol recorrer el cielo, una y otra vez, viendo las estaciones pasar, los árboles vecinos se cubrían de hojas y flores, nacían sus frutos, cambiaban de color y se deshacían de su vestimenta, hasta quedar tan sólo unas ramas desnudas. Una y otra y otra vez.
Regresaron los adolescentes varias veces y las mismas veces regresó la cuadrilla de construcción, siempre con algunos meses de separación, pero ya no me importaba eso, el paso del sol y el paso de las estaciones eran todo lo que me ocupaba, era lo único a lo que daba importancia.
Fue entonces cuando sucedió, un día al final de un verano. La vi aproximarse rápidamente, la vi clavándome los ojos fijamente y por un momento pensé –“¡Finalmente!”– Un instante después noté que no disminuía la velocidad ¡jamás quitó el pié del acelerador! Le quise gritar –“¿Qué haces? ¡No me veas a mí, yo soy inútil, voltea al otro lado! ¡ALTO!”– Pero todo sucedió tan rápido… se encontró con otro vehículo en la intercepción y en un abrir y cerrar de ojos el desenlace fatal se había escrito ya.
Debajo de los dos autos que ya no eran más que fierros retorcidos y humeantes me encontraba yo, aún firmemente aferrada al suelo, pero ya no vertical, ahora yacía recostada sobre la banqueta ¡retorcida como un pretzel! Pronto llegaron vehículos de emergencia; retiraron los cuerpos y retiraron los autos. Me daba un poco de vergüenza estar ahí tirada, no haber hecho más para evitar esa tragedia, pero ¿qué más podía haber hecho yo? Retiraron todo y con excepción de un paramédico que me miró con un poco de lástima nadie más pareció notarme. Y acostada me dejaron, junto a un poco de sangre, esperando a que llegara la noche.
Me sorprendió ver llegar al día siguiente a la cuadrilla de construcción, siempre tardan meses, esta vez llegaron a día siguiente. Pero no se ocuparon de inmediato de mí; comenzaron por cavar una zanja de banqueta a banqueta, zanja que terminaron por rellenar con más de material del que habían retirado inicialmente y fue entonces cuando me arrancaron del suelo y me arrojaron a la parte de atrás de una camioneta.
Retorcida como un pretzel vengo a acabar mis inútiles días, esperando en un sucio patio, rodeada de fierros oxidados y retorcidos, esperando que algún día me reciclen y me conviertan en corcholatas.
Tan sólo espero que la que ocupa ahora el que fue mi lugar por tanto tiempo tenga más suerte que yo y le muestren un poco de respeto, respeto que a mi nunca me mostraron. Apenas de reojo la pude ver cuando me arrojaban a la parte de atrás de esa camioneta, una señal nueva y brillante, “Tope Aquí” reza esa nueva señal a la que se le notaba ¡se sentía tan importante como cuando llegue yo a ese crucero!
jueves, 19 de marzo de 2009 | Publicado por Rich en 12:35 p. m. 9 comentarios
Etiquetas: "un día en el diario de", Générique
Genesis narrant
Mi día es lo que él escoja
Dura lo mismo. Hasta que quiera
Mi día es su vida misma. Y mi vida es de nuevo
lo que él decida
me he desnudado
por placer intransigente
ante él
y busco momentos
pero me detiene el tiempo
y mi pobre resistencia
que presionan a esconderme
viéndolo de lejos, dominar
con envidia
y cierto placer
morboso. Culpable
Podría ser tu piel la que recorre
tómalo, privilegiado
como la mía ayer, y si quiere; mañana
de él depende
como siempre
que yo escalde... o lo espere
que sude
o hiele
Un día en mi vida
es...
reformas madrugadas en promesa
ocasos en expectantes creencias
y de mi historia
haz fabricado un calendario desigual
Sin embargo
lo que de ti me importa es la propuesta
tu designio
la jurisdicción de tu formidable potestad
y hasta doce razones
tan absurdo
y certero
No eres uno
y eres días
eres la existencia
completa
aunque compartes
porque hay quien en otras horas despunta
a expensas de tu fuerza luce
su cambiante belleza
y majestad
Erotismo
por supuesto
si mi vida es, como digo, lo que escoges
y mi cuerpo
pero compartido
eres, por horas
y velado
para poderte tomar
O me matas. Nos matas
te damos la espalda
pretendiendo que no existes
y vivimos la utopía
obscura
de evadir la materia
pero avivando
siempre
nuestra visceral necesidad
Sigue ardiendo
eres un día
y eres todos
aquí o en la distancia inmensurable
para estos exiguos seres
que en cada audiencia de arcaicos paganos
imploramos verte volver
a cubrir la corteza ya curtida
con tu primaria fuerza
otros quinientos millones de años
o al menos
ochenta y seis mil cuatrocientos segundos
Biblia in primo capitulo libri Genesis narrant Deum solem una cum luna creavisse.
En el cuarto día Dios colocó el Sol (la luna y las estrellas) en el cielo para gobernar los días (Versículo 17). Pero estos fueron creados en el Principio.
miércoles, 18 de marzo de 2009 | Publicado por Rich en 10:11 a. m. 25 comentarios
Etiquetas: "un día en el diario de", MauVenom
Me estaba preguntando...
Son 13:27 y estoy escondida en los rincones, temerosa que alguien me vea, si, igual que la pobre muñeca fea, todo por cometer nuevamente mi estupidez de perder dinero, solo que ahora fueron 60,000.00 y con eso tenía que pagar la luz, el agua y llevar leche.
Mi mamá me mando al centro y cuando llegue al banco me forme en una fila larguisima, me había puesto una chamarra de mi hermano que me quedaba enorme y metí el dinero en una de las bolsas. Cuando después de mil horas me toco el turno, busque y busque, sentí como el estomago se me iba hasta la boca, seguí metiendo la mano en las otras bolsas, las del pantalón, en la blusa, en los chones, pero nada de los malditos billetes, así que antes de llorar enfrente de la cajera, me salí a llorar a la calle y me fui caminando hasta mi casa.
Por supuesto que mi mami cuando se entero me lanzo todo su repertorio de sinónimos de tonta y ya no me dejo ir a la casa de Betty ni al partido de basquetball y no puedo dejar de llorar de amargura.
Estoy muy aburrida, pienso que tal vez te fuiste de viaje ¿Por qué no contestas cuando te llamo?, creo que estas vacaciones son un asco prefiero estar en clases, mi papi ya no me quiere comprar otro armazón.
Ahora son 10:27 y ya estoy acostada, fui a la casa de Ross y ahí se me ocurrió la idea de hacer este cuaderno, mientras ella hacia su tarea, yo pegue el papel e hice los dibujos, ya hace rato que lo termine y ahora te escribo aquí porque no me dejan ir a verte y te extraño. Me pregunto si después de estas vacaciones, cuando entremos a la escuela todavía te acuerdes de mi.
Hace rato llego mi papi, mi mami le dijo que yo le había perdido el dinero y me empezaron a decir que nunca tengo los pies en la tierra, que siempre tengo la cabeza en otra parte, que solo me la paso escribiendo cartitas, dibujando y cantando, que siempre me voy a lo fácil, ¡en fin!, mencionaron todas mis cualidades y como se me subio el ego preferí irme a mi recamara a escuchar a Mecano.
Te quiero decir otra vez que te quiero en serio, y por lo del otro día de tu pregunta acerca de que si así era con Javier o con Víctor, ahora respondo que nunca había querido a nadie, por eso a veces me desespera que…bueno otro día te lo cuento.
martes, 17 de marzo de 2009 | Publicado por Rich en 11:23 a. m. 13 comentarios
Etiquetas: "un día en el diario de", NTQVCA
Si las paredes hablaran.
Empezaba un nuevo día en esa habitación de motel barato en la multifacética ciudad del pecado.
El reloj marcaba las dos menos quince de la mañana, los inquilinos de al lado daban rienda suelta a su pasión, al menos eso dejaba a la imaginación el concierto de gemidos y golpes de lo que de seguro se trataba de una media cabecera chocando contra la pared, del otro lado solo se escuchaban los gritos sordos de una película de terror, el escenario no era para nada raro en estos lares, mi inquilino apestaba a derrota mientras vaciaba el último trago de una botella en un vaso desechable y se preparaba para volver a prender una colilla de cigarro que había dejado hace algunos días en el cenicero.
Al poco rato llegó a tocar la puerta el encargado en turno del motel, un sujeto gordo con lentes pasados de moda que involuntariamente reflejaban su patética vida, mi ocupante hizo caso omiso al llamado a la puerta, pero el encargado, consciente de que había alguien en la habitación dijo en voz alta que el tiempo de alquiler estaba a punto de expirar.
-Es como en las gasolineras y las putas, amigo, primero pagas y después bombeas. “¿capisci?”
Con el cigarro en la boca mi inquilino dijo algo así cómo:
-Gordo imbécil, uno de estos días te moleré a golpes.
Y siguió jalando humo glorioso de aquel Marlboro rojo atizado hace tiempo.
Después de un tiempo fue vencido por el sueño, olvidando todos y cada uno de los problemas en los que estaba inmiscuido, despertó a eso de las 2 de la tarde, su estomago imploraba un desayuno continental en el peor de los casos, pero había un problema, al revisar su billetera mi ocupante sacó un billete de dólar y 2 monedas de 10 centavos, lo más que podría conseguir por eso sería una dona en un am-pm cercano, muy lejos de una comida decente.
Al tiempo una llamada lo puso nervioso.
-Por favor, dame un poco más de tiempo, estoy por vender algunas cosas, yo se que hace mucho tiempo debí haberte pagado, pero he pasado malos días.
-Sí, yo sé como es el negocio, solo te pido un poco más de tiem… ¿Andy? ¿Andy?, maldita sea.
Al tiempo tocan la puerta de nuevo.
-Gordo imbécil, no tienes que recordarme lo del tiempo.
Gritó sin abrir la puerta y cuandopor fin la abrió se dio cuenta que no era el encargado del motel.
Estaba confundida, no sabía quién era ni porque estaba ahí, pero supo que era una bala cuando terminó incrustada entre ceja y ceja de mi inquilino.
¿Ahora quién limpiará todo esto?
Shit Happens.
lunes, 16 de marzo de 2009 | Publicado por Rich en 12:56 a. m. 5 comentarios
Etiquetas: "un día en el diario de"