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¿Quieres Ser Quien se te Ocurra?

Salgan de mi cerebro
Jhon Malcovich

Siempre pasa cuando giro la chapa de la puerta de manera contraria. Esto es, cuando llego dormido, en la baba, o borracho. Recuerdo la primera vez que ocurrió. Llegué del trabajo como a las once de la noche, cansado, saqué mi llave y la introduje, gire la mano hacia el lado contrario de las manecillas del reloj para enseguida deslizarme por un túnel mental y posicionarme en el cerebro de alguien, esa primera ves fue de un policía:

Enterado ─Pero qué demonios ¿Dónde estoy? ─Sí, doceochenta, aquí de guardia en sector tres, cambio─ Qué es esto, no puedo controlar mi cuerpo ─Nos dirigimos al sitio del delito─ ¿Qué delito? ¿Por qué estoy diciendo esto? ─Ya te digo, la Lupe, del emepe, me tira la onda, ¿no me crees? ─¿Lupe?, ¿me hablas a mí?
─¿La Lupe?─Ah, le habla al otro policía ¿Otro policía?
Sí, fregón ¿no? A ver, espérame. Sí, doceochenta, en camino al sitio del delito, en unos minutos llegamos ya vamos en camino ─¿En unos minutos? Ni siquiera nos movemos, se están tragando unos tacos
Ya, enciende la patrulla, luego platicamos de la Lupe ─ Hasta que. El delincuente ya ha de estar lejos y ustedes dos aquí hablando de secretarias buenísimas... ¿Cómo demonios me salgo de aquí?
─Puta, esta patrulla quedó bien fregona, ve no más a cuanto vamos─ Bájale güey, nos vamos a matar.
Sí güey, písale más ─¿Y tú dándole alas a este engendro de Ayrton Senna? Frena, frena... hijo de la...
Buenas, buenas ¿Qué fue lo que pasó aquí?
Un asaltante, todavía lo alcanzan oficial. Se fue por allá.
Uy señora, primero tengo que tomarle sus datos para saber que fue lo que pasó aquí ─Méndigo gordo, para mí que no quieres correr por la atragantada de los tacos, qué cínico... ¿Cómo salgo de aquí? No aguanto más, ¡ya!
Pero se les va a escapar ─Se les va escapó...
No se preocupe, ahorita van otras unidades a buscarlo. Ahora bien, ¿qué fue lo que pasó? Espéreme tantito. Pareja, tómele los datos a esta señora, voy a la patrulla a quitarme un pedazo de carne que tengo entre los dientes─Qué puerco, un momento, se va a ver en un espejo, me voy a ver en un espejo... Qué terrible, no sé si pueda vivir con este trauma.

Y por arte de no sé qué ¿magia?, ¿destino?, ¿burla del destino?, el oficial, al verse en el espejo, yo aparecí vomitando en el baño. Recuerdo que me paré y me vi en el espejo, pálido, pálido, pero sin la gorra azul, la prominente barriga y los bigotitos de cantinflas.

La segunda ocasión pasó igual. Llegué de una fiesta, introduje la llave en mi domicilio...:

Buenas noches comadre... ¿Cómo le ha ido?...A mi bien, fíjese que el otro día─Ay no, una vieja chismosa─ vi a su marido saliendo de su oficina muy tarde ─Me aburro─ Iba con una cara de felicidad, que pa´ qué le cuento─Póngase a hacer otra cosa señora, no friegue el matrimonio de su compadre─Pa´ mí que se anda metiendo con su secretaria, la tal Lupe, muy licenciadito, refinado, pero cabrón su marido, discúlpeme, pero esa es la verdad ─Qué aburrido, ya vieja loca, vieja amargada, ha de estar tan gorda que su marido ni la pela, y pues le da envidia su comadre.

De nuevo vomitando, me miré en el espejo, que alivio, ya no tenía los diez kilos de mascarillas ni las dos docenas de tubos para el cabello; vieja chismosa, pobre licenciado, la que se le va a armar.

¿La tercera? Ni quisiera acordarme. Llegué a mi casa, igual con la llave...:

Buenas joven.
Quiúboles mamacita ─¿Mamacita?
─¿Qué se le ofrece?¿Servicio completo?¿O nomás sencillo? ─¿Servicio completo? ¿Sencillo? Oh no... Soy una prostituta...
No quisiera ahondar en detalles, solo que en la habitación del motel que estaba había un espejo redondo en el techo. Igual. Aparecí vomitando en el excusado, observé mi reflejo y ya no tenía ni la bolsa al hombro, ni la ¿minifalda? si a ese pedazo de tela se puede decir así. Qué mala experiencia. Es todo lo que puedo decir.

Igual me pasó con la cuarta. Llegué cansado a mi casa, giré la llave...:

Gracias Lupita─Gracias Lupita, pero qué bien está la Lupita.
De nada Licenciado.
Oye, hay que tener más cuidado, mi mujer ya se las huele─Hijo de la... qué poca madre─ Se enteró de la otra noche que salí muy tarde de aquí, del emepe, alguien le dijo─Ya sé quien eres, o mejor dicho, ya sé quien soy. Viejo rabo verde. Bien, que comience la acción. Bésala, ánimo─Que bien se ve hoy Lupita─Eso, así se hace, ahora agárrale una teta.
─¿Usted cree licenciado? Usted no se queda atrás. Que guapo está.
─¿De verdad me veo bien?─ Oh no, no, no busque un espejo. Apenas se va a poner bien, chale...
Esa noche al terminar de vomitar hice un experimento. Rápido corrí hacia fuera de mi casa, introduje la llave en la chapa, giré hacia el lado contrario de las manecillas del reloj... túnel... cerebro...
─... Bien, ¿dónde nos quedamos? Ah sí. Le iba a agarrar una bubi a la lupita─ Aquí no licenciado, pérece... me duele─Ay no, soy Lupita...

Jamás vuelvo a hacer experimentos. ¿Después de vomitar? derechito a la cama. Mi experiencia con Lupita fue peor que con la prostituta. Al menos con la mujer de la vida alegre había un espejo gigante en el techo. ¿Con Lupita? Terminó hasta que se metió al baño a darse una arregladita. Ese día seguí en el cerebro de la Lupe. Salí ─salió─ al mostrador del ministerio Público donde estaba el licenciado, cuando de repente llegaron los dos policías con los que tuve mi primera experiencia extrasensorial ─si así pudiera decírsele─ y traían detenida a la joven prostituta. El ciclo, para mí, estaba cerrado. Ya había sido cada uno de los personajes principales, así es que me dediqué a otras cosas.

Ahora no solo utilizo la chapa de la puerta principal, también he encontrado otros túneles dentro de mi casa. La de mi recámara me condujo hacia el cerebro de un diputado, con todo lo que eso implica. En la del baño me transporto hacia la mente de un púber de secundaria, chale. Además le puse una chapa a la puerta de la cocina ─claro que no es necesaria─, a ver a donde me lleva. Y estoy pensando en ponerle chapa a la casita del perro...


Carlos Martin, el Director
Mayo 2003

3 Mujeres

Siempre ha existido el deseo en la literatura y la poesia, los hombres se fian de ellas inocentemente. Entre el placer, la imaginación y la inspiración yo escojo 3

Entre tantos personajes, las Sirenas son las que guardan el engaño de no ser mas que un medio para llegar a un fin, las meretrices se pueden pervertir por si solas, ajenas de ataduras o prejuicios para que sirvan para quien las usa casi como vocación religiosa, pero la poesía siempre es seductora, se viste con encajes provocadores, se contonea, susurra palabras con voz melodiosa, inspira y provoca de modo refulgente y delicadeza debido a las musas. El deseo esta en una mirada, en un sonido, en una evocación, una palabra, un olor, en los retazos de canciones, en la imaginación vasta y poderosa. Una mujer normal aparentemente no se permite ciertas cosas, en el cerrado seso, muchas ocasiones yo misma me he negado pero al escribir sobre el deseo me percato que todo ha sido invariablemente impregnado por el.

Cuando bulle el deseo es imposible sublimarlo, no se puede quemar, ni ponerle amoniáco. El deseo es desmedido, compulsivo, insaciable, adictivo por lo tanto, no se obtiene nunca bastante o suficiente e inconforme, la sensación de extender el placer es una experiencia de profunda satisfacción.

Es indestructible que hasta en numero de veces y coincidencias forman parte de un juego sutíl de derramarse en pos de otro, no importan fechas o numeros de habitación. Hacer el amor es siempre una pequeña muerte, un ir y venir al cielo en segundos y siempre encanta morir una y otra vez, en incontables ocasiones, desafiando las leyes divinas que claramente estipulan la carnalidad entre poetas o musas realizando el peor de los incestos.

Fundirse, cabalgarse, devorarse, saciando hambre de siglos, burlando el disimulo el prejuicio o la convencionalidad incluso en la calle reflejando esa ansia de devorarse con impetu de perros queriendo saciar el deseo y el placer dentro de ese fervor de muerte, batirse en ella y consumirse antes de que la misma muerte se quede con lo mejor.

El deseo hace sentirnos vivos, es esa bella inspiración de querer morirse muchas veces para entregarse a los placeres justo como hizo Circe, es querer decretar en cada orgasmo que a tu vida se aferre, que ronde, que no permita que pienses en otra cosa, que sea tu sombra, tu condena, tu final.

Pienso en Dante y sus musas, seguramente las enterró en su literatura, Pienso en los estratagemas de Ulises y las sirenas de voces melodiosas, pienso en Friné hundiendose en el mar y su espuma desafiando los designios de los dioses. Si yo fuera, escogería sin duda converger en ellas. Una meretriz, una musa y una sirena

Si yo fuera ... convergería en esas 3 mujeres

Hoy...

Hoy finalmente me he dado cuenta de mi error. No. Miento. Siempre he sabido cuál fue mi error, pero es hasta ahora que he reunido el valor para reconocerlo. Jamás te debí dejar. El excesivo orgullo y una buena dosis de estupidez me hicieron dejar tu lado y no ceso de arrepentirme.

Estaba tan ocupado siendo un hombre recio, de carácter y dominante, que terminé por no ver lo que tenía ami lado. Fui desconsiderado e ignoré con frecuencia tu opinión; el que alguna vez te hubieras equivocado o no estuvieras en lo correcto no justifica mi obsesión por tener siempre la razón y en vez de mostrar carácter tan sólo demostré cuán poco tolerante e incomprensivo puedo ser.

Creí que demostrarte lo que sentía era todo lo que hacía falta, pero mis demostraciones no sólo fueron pocas e inadecuadas, terminé también por no decir “te amo” tantas veces como hubiera querido hacerlo.

Me marché si decir mucho, sin una explicación y no escuché lo que querías decir; ahora salgo a beber para olvidar y sólo logro acrecentar el vació que siento. Intento llenar ese vacío con otras mujeres y si con alguna de ellas me acosté, fue a ti a quien siempre hice el amor.

Olvidé nuestra canción, por evitar que me vean con los ojos húmedos, si en el fondo la llego a escuchar de nuevo, pero nunca olvidé tu número, lo he marcado con frecuencia, pero nunca he terminado la llamada. Aún estás en mi lista de contactos y en mi correo; a diario te escribo varios mensajes y al menos un email, y cada vez los borro antes de enviarlos, porque si envío uno y no contestas ¡mi mundo se habrá acabado!

Ocasionalmente pregunto por ti a los que te conocen, lo hago aparentando indiferencia y pretendo no escuchar la respuesta, pero necesito saber de ti, siempre quisiera escuchar que tu también me extrañas y no sufrir más en la soledad. Sé que has estado mirando el teléfono con frecuencia, esperando a que suene. No esperes más. Hoy que he reunido el valor suficiente, hoy que no puedo aguantar más sin ti ¡te voy a llamar!

Sin términos ni condiciones, tan sólo quiero decirte: “¡Te amo! No sabes cuánto lo siento, ¡dame otra oportunidad!” y esperar que tú me puedas perdonar. Hoy mismo hago esa llamada ¿Qué digo hoy? ¿Puedes sentirlo? Tu teléfono está a punto de sonar ¡Ahora mismo la hago!

O la haría… Si yo fuera real. Él se marchó sin decir mucho, sin una explicación, y yo, yo soy tan sólo el recuerdo que has guardado y todo lo que desearías que él fuera.

Pero no llores más. Apaga la luz y cierra los ojos que yo estoy aquí para abrazarte hasta que te quedes dormida y mañana estaré aún aquí, a tu lado, cuando despiertes.

Por una noche

Sentía el corazón roto pero por ningún motivo se quedaría un minuto más en su casa, así que tomó las llaves del auto y vagó un poco por la ciudad que estaba aprendiendo a amar. No quería pensar y no tenía porqué hacerlo, esta era su noche y le sacaría todo el provecho posible, aunque tuviera que exprimirla con el alma y sus latidos.
Se detuvo frente a un elegante bar, en el que no iba a resultar extraño que alguien tan atractivo y bien vestido como él fuera sin compañía a tomarse un trago. Respiró profundamente antes de bajar de su coche, con un movimiento leve eliminó las pocas motas de polvo de su pantalón y distraídamente pasó su mano derecha sobre su cabeza para acomodar sus rizos.

Entró y se sentó en la barra, un poco sorprendido de que el establecimiento estuviera casi vacío. Que importa, pensó, hoy no quiero multitudes. Pidió al cantinero un whisky sin hielo y un cenicero mientras observaba a la gente del lugar: en una mesa había una pareja con una botella de vino… se tomaban suavemente de las manos. En otro lugar estaban reunidos cinco jóvenes, todos de trajes obscuros, al parecer festejaban algo, ya que brindaban con cada sorbo y reían fuertemente. En un rincón estaba un hombre de alrededor de cincuenta años que no dejaba de observar a los jóvenes, sonriendo de vez en cuando y tomando aquel líquido ambarino que tenía enfrente.

Pero lo que definitivamente acaparó su atención fueron tres cuerpos al final de la barra: un hombre y dos mujeres. Él, alto, con ojos grandes y un magnetismo animal incomparable. Ambas mujeres eran morenas, seductoras y con una atracción no tan grande como la del ejemplar que las acompañaba pero irresistibles. Tenían un ligero parecido con diferencias abismales: una de ellas con un corto vestido rojo que dejaba su espalda descubierta,coqueta, con el cabello corto… parecía una mujer de mundo, sexy, capaz de tomara un hombre por la espalda y susurrarle al oído lo que haría con él. La otra, con un vestido negro, un poco más largo. Con una inociencia bastante atractiva, el cabello castaño a media espalda, suelto…. una niña atrapada en un cuerpo listo para la lujuria.

Pensó que ahí habría un espacio para él, llamó al bar tender y les mandó otra ronda de tequila, el cual las mujeres agradecieron levantando los vasos y el hombre sólo atrapó sus ojos. Interpretó esas miradas como si el macho marcara el territorio, defendiendo a sus hembras… que equivocado estaba.

Venció la vergüenza –ó quizás tomó lo suficiente- y se acercó a ellos. Las damas se presentaron y platicaron un poco con él mientras el caballero seguía bebiendo, intercambiando fugaces sonrisas con alguna de ellas pero sin tomarlo en cuenta. Eran bastante interesantes aunque le recordaban a dos gatos que elegantes se enroscaban enlas piernas de su dueño.

Hubo whisky, después tequila y al final pidieron vodka. Insistió en que siguieran en un lugar más privado pues el bar estaba a punto de cerrar; aceptaron sin dudar, lo que fué realmente emocionante pues él ya había hecho su elección, el único problema sería como deshacerse de los otros dos…. No fue mucho problema, pues los jóvenes de traje obscuro rápidamente acogieron a los rechazados. Sin decir palabra subieron al carro… quiso entablar plática pero todo intento era cortado pues solo obtenía monosílabos como respuesta, hasta que pensó “al diablo! Si estamos hablando de deseo, eso tendremos”. Subieron a la habitación, encendieron la luz y se vieron fijamente a los ojos.

Lo tomó entre sus fuertes brazos, haciendo énfasis en la diferencia de alturas. Cerró los ojos y quiso dejarse llevar por la fuerte atracción de los carnosos labios de su conquista, pero él se alejó con un leve movimiento. Ante ésta negativa optó por colocar sus labios sobre el cuello, asomando ocasionalmente su lengua cada vez menos tímida. Fue despojado sutilmente de su camisa azul celeste, mientras que otra boca cubría cada centímetro que la tela abandonaba. Recorrió su piel morena concada uno de sus sentidos, mientras se aproximaba cada vez más al sur del hermoso cuerpo que tenía al frente. Desabrochó el cinturón con una emoción apenas contenida mientras el elegante pantalón negro caía por esas columnas quehumildemente eran llamadas piernas... muriendo por la necesidad de complacerlo y explorarlo antes de que la pasión los inundara a ambos. De repente ante sus ojos vió el territorio más hermoso que pudo haber imaginado jamás: un paraíso poblado por un duende solitario que se erguía orgulloso, cuidando dos ollas repletas de oro. Suavemente lo aprisionó con sus manos y lo guió hacia su boca; lo recorrió suavemente con su lengua antes de introducirlo completamente. Los gemidos que escuchaba lo alentaban a succionar cada vez más fuerte, sentía como el miembro crecía cada vez más y la respiraciónse agitaba.

Su excitación rebasaba los límites de lo conocido, pidió tomar y ser tomado, entregarse con la pasión que enloquecía sus sentidos…quería que calmara el fuego que carcomía sus entrañas. Quería dar rienda suelta a la lujuria que su acomañante inspiraba, quería que llenara su ser, que se vaciara dentro de él. Hicieron todo lo que su imaginación les permitió... y un poco más. Cayeron rendidos en el lecho, con una sonrisa en el rostro.
Abrió los ojos y se dió vuelta para abrazar el excitante cuerpo… sólo encontró una tarjeta con un número telefónico.

"Si yo fuera hombre, sería homosexual".

Poder de ejecución


Desde donde me encuentro, las cosas se ven distinto.

La miseria humana, incluso, me da cierta emoción porque estoy en espera de que me den poder de ejecución.

Cuando pertenecí a otro plano y omnubilado viví mis tiempos, sufrí tanto los estragos del contacto humano. Me sentí hasta devastado por ser testigo de cuánto el hombre inventó para justificar su pobreza de alma, de todo el sufrimiento que ha sido capaz de emplazar sobre sus semejantes y los desastrozos estragos que forman lo que les gusta entender por Historia.

Aún recuerdo que llegué a dudar tanto sobre lo que era correcto y no, parecía tan fácil e impune el inmoral proceder de los demás que pensé no pocas veces que era yo el que estaba mal y lamenté mi torpeza para participar en el campo de los hombres, aunque en ese entonces, era yo uno de ellos, un humano atormentado y reticente que no sabía a donde moverse en un mundo tal dominado por el egoísmo y la violencia.

Pero, hoy, desde este nuevo espectro de existencia todo lo veo diferente. Todo pareciera tener una justa medida y la oportunidad que se me da es el regalo más grande que jamás habré esperado. Por primera vez he sido incluído en el plan, esta vez de hecho, en el gran majestuoso y único Plan. Y lo agradezco.

Desde donde estoy lo único que ahora lamento es no poder comunicarme con algunos que como yo, cuando estuve en su terreno, sufren por no entender cómo es que la injusticia es la que rige ese planeta, pobres mortales que viven en la sosobra del alma al verse rodeados de tragedia provocada y de una crueldad sin mesura obra directa de la ambición y la estupidez absolutas.

Porque todos en esa tierra tuvieron alguna vez la oportunidad de juzgar sus propias obras y de distinguir el bien del mal, todos de alguna manera y a través de una diferente voz fueron enseñados sobre el proceder y su valor, se les fue mostrado incluso la probable consecuencia de sus actos que dependería solamente de una decisión, de un sí o un no, de ordenar u omitir. Sin embargo, la gran mayoría descansa cómodamente sobre su egoísmo y mezquindad y prefiere distraer su mirada hacia el brillo de su riqueza material ignorando el eco de un sufrimiento generalizado que se volvió hace muchos milenios... permanente.

Y yo, que fui hombre, como algunos pocos nunca logré entender por qué.

El ruido del absurdo es tanto, que no deja escuchar ya nada sobre la tierra, la voz del sufrimiento se confunde con la del gozo y la tragedia y el milagro y se han fundido en un mismo hecho que pasa totalmente desapercibido para los mortales que caminan sobre la superficie de su globo como perdidos, levantando los restos de sus propias vidas para intentar sobrevivir, a veces engañados con un espejismo de seguridad, a veces totalemente derrumbados por la angustia de una incertidumbre absoluta.

Y se los han dicho a todos, sus religiones, sus pensadores, sus textos, sus resultados... se los han dicho una existencia entera. Pero si antes nadie escuchó hoy ni siquiera existen los oídos para hacerlo.

Yo fui hombre y sí entendí. Pero fue tanta la adversidad que se me hizo dudar, fue tanto el acoso que perdí y deje de creer.

Cuando estás vivo, cuando habitas la tierra, se te dice también que de ser fiel a los principios básicos se te dará una gran oportunidad en lo que los humanos llaman Más Allá. Nadie lo cree. Incluso yo no lo creí. Es tan absurdo y ridículo donar esperanza a una causa puramente espiritual cuando todo lo que rodea es crudo y burdo. Pero sorpréndete Tierra porque lo que está por venir, lo que le es ofrecido a los espíritus que no fueron comprados cuando vivos, es más grande y retributorio que cualquier cosa que un pobre hombre pudiera imaginar.

Cuando abandoné el plano mortal me fue fácil hacerlo por dejar atrás toda esa incomprensión en la que existí, sumido en el no comprender cómo mis semejantes convertían su propia existencia en tal espectaculo de infortunio y sordidez. Fue por eso que fui bienvenido en este plan, fue por eso que mi alma fue escogida y se me da esta inmensurable opción.

La voz de la Creación me acogió en su horda, me dio indicación y un espacio en el tiempo de la Tierra, un lugar por el cual volver pero esta vez sin miedo, sin duda, entendiendo perfectamente el por qué de mi razón y mi misión.

Se los digo; Llegan tiempos difíciles para quien se dejó perder.

La voz me dijo; Serás Ángel, tendrás el poder de ejecutar, serás la justicia del Universo en la Tierra, verdugo y cuidador, serás ambos, serás todo, serás Yo.
Pero decide. Qué ángel quieres ser.

Solazado, no dudé. Aquí mi oportunidad y mi motivo. Yo lo sé. Ya lo sé.

Si yo fuera Ángel

...

sería Demonio.

Y aquí estoy,

Hoy tengo el poder del fuego.

Entonces fui feliz

El domingo tuve dos momentos de felicidad, hacia tanto que no me sentía así que todavía conservo la sensación.

En el jardín de mis papás hay una mesa de trabajo para arreglar plantas, mi mamá tiene un pequeño vivero. Yo plantaba una palma en una maceta grande, cuando de pronto la luz de las dos de la tarde se colo entre las ramas del árbol de naranjo, bajo el cual esta la mesa donde yo estaba, me hizo voltear hacia arriba y vi con el resplandor las manchas amarillas que formaban las naranjas, en el camino me encontre con la variedad de hojas verdes y amarillas, y las flores de colores de las violetas y los tulipanes que tenia enfrente.

Todo comenzó a brillar como película holliwoodense. Escuche a mis sobrinos reír y correr por el jardín, después llegaron los tres y me ayudaron a plantar dos ficus en unas macetas de barro color chocolate, nos reiamos y nos llenabamos de tierra las manos, en ese momento fui feliz.



Trate de mantener ese sentimiento todo el día, cuando llegue a mi casa por la noche me senté a ver la televisión, estaban transmitiendo la entrega de los grammys, y justo anunciaban a Radiohead, y con un fondo de luces azules vi salir a Thom Yorke cantar 15 steps (se los comparto).

No puedo describir porque razón senti que se me erizaba la piel, y como si hubiera sido el segundo orgasmo en el día, con cada tamboraso y brinco de mi novio, nuevamente experimente el ser feliz.

Esto no es cuento, es la verdad.

Si yo fuera capaz de lograr mi felicidad, mantendría estos dos recuerdos el resto de mi vida.

Con esto me confirmo que la manera de ser feliz es bajar las expectativas con respecto a lo que pretendemos nos dará la felicidad.



One by one

One by one

It comes to us all

It's as soft as your pillow