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Balada para Vos

Cuando yo tenía 15 años y Bariloche no era mas que la provincia donde mi abuela vivia, solía pasear con mi amigo Mariano, a lo largo de la hilera de arboles de frutilla colorada, que yo vislumbraba desde la escotilla trasera del auto de mi padre.

Mariano tenía 17 años y era de Rosario, vivia en el caserón de a lado contiguo al de los abuelos.

Ese verano su madre habia caido enferma y habían tenido que ingresarla al hospital , como la cosa iba para largo , el padre de Mariano decidió enviar a su unico hijo a pasar las vacaciones con su hermano. Un tio solterón introvertido de profesión profesor, que no tenía tiempo ni energias para dedicarselas a un chaval, de manera que el chico cada verano, se veía condenado a vagar por los jardines de ese caserón, persiguiendo lagartijas y tirandole piedras a los gatos.

Fue cuestión de días que nos conocieramos y nos hicieramos inseparables.

Nuestras diversiones no eran nada del otro mundo, el se reía bobo sobre mi acento particular, me llamaba mina gaditana por mi origen y decía que hablaba "suavecito" a pesar del seseo de mi padre inexplicable; preguntaba cosas sobre España y Mèxico mezclados con su tono italianizado y gracioso.

Me enseñó algun par de palabras en lunfardo, a cebar mate y escuchar a Gardel y su Tango
ataviado con su remera eterna del che y una boina, creo que lo hacia verse cómico, mi padre nos daba dinero que el llamaba güita y con una poca comprabamos quilmes.

Cada verano era fantastico, llevaba postales de Rosario y me mostraba fotos de el barrio de la Boca con casas de madera coloridas. Mi padre accedió dos ocasiones y nos llevó a Baires , había oportunidad de caminar por el barrio de san telmo, comer pizza y empanadas de tomate, en los boliches de palermo y Corrientes.

Perseguimos a las palomas frente a la casa rosada, comiamos migas de pan y el obelisco fue testigo de nuestro primer beso; Al morir la tarde emprendiamos el regreso. Desde el avión veiamos Puerto Madero y el Rio de la plata que nunca me pareció tan bonito pero Mariano lo describía tal, que siempre tengo imagenes poeticas sobre ello. Las tardes en Bariloche no eran tan bonitas como en Rosario, según el, y sus ojos se precipitaron los siguientes veranos bajo el filo de mi falda que el insistia en levantar para ver mi bombacha

Me hacían gracias sus palabras lunfardas pero mas nos hacía gracia pensar, que cuando fuera Primavera yo estaria en Invierno, a veces tirados sobre el llano nos restregabamos los ojos una y otra vez viendo al paso nubes grandes de miles de formas y todas las mañanas en esos veranos respirabamos como para comprobar bajo ese cielo, que todo seguia en su sitio. Nunca vi un cielo mas azul que ese.

Nos prometimos el uno al otro que a lo largo de los años nos enviaríamos postales para confirmar que seguiriamos "enganchados", pasaron algunos años y recibi del Barrio de la Boca, de Santa fe, de Córdoba y del la tierra del Fuego, en reciprocidad yo le envié otras cuantas junto con besos despostillados que me guarde a mi regresos atropellados. Después los envios cesaron, por separado y por diferentes razones ninguno envio mas postales.

El volvió años mas tarde en verano a Bariloche yo jamás regresé a causa de mi padre y su trabajo, mi abuelo alguna vez me contó que su madre murió irremediablemente y que la habían enterrado en Recoleta un cementerio renombrado en las afueras de la capital porteña, Mariano se volvió callado y reservado y jamás vi sus ojos aceitunados.

Cuando juega Boca Juniors me acuerdo de el, a veces los dias 28 de cada mes cocino ñoquis en su honor y aun conservo en mi billetera cafe aquellos patacones y una margarita seca que el me dió con esa voz de alocado que decia : ¡Viva! ¡Viva!",los locos que inventaron el Amor;
y un ángel y un soldado y una niña nos dan un valsecito bailador.

Nos sale a saludar la gente linda...Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!