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Dress for sucess: Workaholic

Palabras que me definen.
Equilibio tecnológico. Correo electrónico. Memoria Ram. Balances. Presupuestos.Informes. Capital. Tablas. minimo amortizable. Comité de dirección. Estados financieros. Plan de crecimiento. Inyección de Capital. Versión Alfa. Fase Beta. Proyectos. Estatutos. Multimedia.

Mi trayectoria fue meteórica. Acabé la carrera con excelentes notas y empezé a trabajar a los 22. A los 28 me nombraron Directora Financiera y mi foto salió en la sección de negocios de el periódico mas renombrado de este pais. Tengo cierta vida social, a veces cenas de negocios o juntas con colegas de trabajo. Ultimamente asisto a reuniones periodicasde ex compañeros de Universidad, antiguos amigos de banca que compruebo, se han convertido en señores calvos, con barriga o chicas madres de familia sin ilusiones o de esas muchas vidas postergadas o aburridas.

Mi trabajo como es y su naturaleza me permite conocer a tantas personas que puedo clasificarlas como en una bitácora, jamás osaré de nuevo tener un romance de oficina, Debra Garner lo describe muy bien, especialista en formación y Asesoría de empresas. Atesoro sus libros en la estantería de mi despacho minimalista, a lado de la lista interminable de manuales de econometría y contabilidad.

entre los postulados tomo en cuenta: "si ha iniciado un romance pongale fin"

"no ascienda a la persona con quien ha mantenido esa relación y no cometa la equivocación de creer en la incidencia inocente, en el trabajo todo acaba por saberse y esa es una regla que no conoce excepciones en horas de oficina"

"La mayoría de los triunfadores ponen en término sus relaciones personales una vez que deciden acatar la cumbre, toda relación privada es suceptible de atajar equívocos, alterar las reglas del contacto humano es llamar al desastre"

Así que yo siempre termino las relaciones. Antes de que comienzen a volverse complicadas, mi vida complicada ya es trabajando 14 horas diarias, tanto o más como los obreros explotados en fábricas del siglo XIX. Todas las mañanas comienzan 7:20 de la mañana juntas de consejo y pendientes, camino a la oficina el cielo muchas veces muestra un aspecto gris que de tal costumbre es que no me detengo ya jamás a mirarle me encierro en el despacho, con aire acondicionado, de temperatura constante e invariable: 22 grados centígrados. Como reza el manual de Seguridad e Higiene en el trabajo. Nueve metros cuadrados a mi alrededor batallando con los programas , asistentes y demás empleados que esperan solo ordenes.

Mi rutina diaria enfundada en traje sastre sobrio, para no pensar que ponerme en las mañanas deteniéndome ante el armario, obvio en perchas correspondientes y orden meticuloso, perfectos y alineados sin perder el tiempo o desperdiciandolo por plancharlos.

Teclear sin parar producir datos e información. He llegado a un punto en que mi memoria está duplicada y la memoria exteriorizada en archivos o bases de datos, supera a la almacenada en mi cerebro biológico. Una gran cantidad está guardada en mi lap top. Para acceder a ella hace falta tan solo una clave de acceso, otra parte menos confidencial, se archiva en registros, carpetas o memorias RAM con datos y cifras correctos en orden alfabético y facilmente localizables, dígitos binarios que al mismo tiempo identifican mi ADN laboral frente al mundo frente a lo que soy.

A veces me temo que me identifico con mi ordenador, somos identicos, dispone de una bateria de emergencia que se conecta automaticamente en caso de un fallo en la corriente eléctrica. Diseñada para durar. Programada para seguir adelante. Como yo

Doce horas de mi tiempo hipotecadas para poseer dinero que pague mis lujos de los cuales no puedo disfrutar a la falta de tiempo y entretanto aunque la vida pase debo registrar números, y cuentas, documentos internos y memorias Usb con informes completos, no resultaria díficil percatarse que mi cerebro no está hecho de chips, que soy humana. Aunque cada día se me note menos.

Ivanka Trump.